Música para llorar

Baladas, reggaeton y death metal para soltar lagrimitas.

Hola! Soy Carlox, periodista, a veces DJ y muchas veces overthinker. La Necedad es un newsletter en el que les cuento lo que pienso y siento sobre música (no importa si es pop, rock, hip-hop, reggaeton o lo que sea). Cada semana les voy a recomendar videos, canciones y artículos que valen la pena. Si les gusta la idea suscríbanse y cuéntenle sus amigxs.

El otro día estaba viendo la temporada 12 de RuPaul’s Drag Race y la jueza invitada era la cantante sueca Robyn. Inmediatamente me imaginé un lip sync de “Dancing on My Own”, los sintetizadores sonando mientras dos drags competían y se me hizo un nudo en la garganta. Al final eso no pasó, pero cuando me imaginé el coro, a Robyn cantando “I’m on the corner / watching you kiss her” se me hizo un nudo en la garganta lágrimas.

No exagero. Se me salieron las lágrimas solo de escribir y leer esa frase y no es la única canción con la que me pasa. Con eso en mente se me ocurrió dedicarle esta entrega de La Necedad a la música que me hace llorar.

Como ven no solo hablo de baladas lentas. La música de baile tiene mucho potencial para sacarme la frustración por los ojos, más en este momento del mundo en el que bailar rodeado de gente está casi prohibido. Me serví un gin tonic antes de escribir esto así que mi sugerencia es que escojan su bebida de preferencia antes de sentarse a leer.

Bailar y llorar

Publiqué en Twitter que la nueva canción de Arca y Rosalía me parecía el himno de todas las fiestas que no hemos tenido en tres meses, pero lo que debí decir en realidad es que me sacó lágrimas de inmediato.

“KLK” de esas canciones con las que uno siente que se le mete el diablo en el cuerpo y un soundtrack perfecto para las fiestas de perdición que anhelamos en este momento.

En la categoría “perrear y llorar” de fijo tendría que poner “La modelo” de Cardi B y Ozuna. Siempre me ha parecido que esa canción tiene una capa de nostalgia encima (aunque no todo el mundo de está de acuerdo conmigo), pero ese sentimiento que percibo y el ritmo lento siempre me llegan y me pegan en el pecho.

La mejor canción de trap latino para llorar es “Vuelve” de Bad Bunny y Daddy Yankee. No tengo el corazón roto pero me imagino toda una historia de amor solo oír la voz de Bad Bunny casi llorando cuando dice “TA CON OTRO YA YO MENTERÉ”.

“Sola Remix” es otra canción que me llega demasiado, sobre todo las partes de Zion (sé que esto ya suena como que lloro con lo que sea, pero en serio no, simplemente algunas canciones de perreo me mueven mucho y llegan a conmoverme en muchas más formas de las que The Notebook jamás podría.

Ahora sí: ¿La canción clásica para llorar en el dancefloor del Wok? ¿O en el bus? “Me rehúso” de Danny Ocean. Siento que esta canción se quemó en algún punto pero va a tener un regreso triunfal post-pandemia. Si esta canción no los hace llorar es porque no conocen la historia.

Tarro y baladitas

Hablando de llorar en buses. Un disco que siempre me agarra y me revuelca todo es Sunbather de Deafheaven. Esta es una banda de black metal pero NO PAREN DE LEER ES BUENA I SWEAR. Hay una densidad en la música y la voces de George Clarke cuando grita “I WANT TO DREAM” que me cuesta describir, pero digamos que es como cuando le chorrean oro líquido al hermano de Daenerys en Game of Thrones: es brutal, da miedo, pero tiene “algo” que hace que uno no pueda quitar la mirada. (Also, cuando George se chupa los dedos…WOW. Él es mi Harry Styles).

Otro disco que asocio con muchos #feels: K. T. S. E. (o como yo le digo, “quítese”) de Teyana Taylor. Es R&B increíble y lleno de samples bonitos buscados por Kanye. Ella justo sacó un disco nuevo para Juneteeh, se llama The Album, lo recomiendo mucho (y no se llora tanto). 

Si hablamos de música nacional tengo que mencionar de fijo "Sounds Like", "27 Days" y "The Coast" de Felipe Pérez. Con la banda 424 Felipe me ha sacado lagrimita con "Atlántico".

La balada y el vals de Niño Koi son de esas canciones que siempre me han llevado a las lágrimas en muchos conciertos (he ido a 20 conciertos de ellos para ser exactos).

Aquí entro en el terreno de las baladas, que realmente no hay tantas que me toquen pero de fijo tengo que mencionar “Mother” de Pink Floyd. Oír esta canción cuando Roger Waters vino a CR fue una daga al corazón: me devolvió al colegio y me hizo pensar las muchas cosas que han pasado desde que yo lloraba de adolescente cuando la escuchaba. Algunas canciones son marcas en el tiempo que nos ayudan a hablar de una época o un momento y “Mother” definitivamente es de esas para mí.

Otra canción de llorar inevitable: “Ivy” de Frank Ocean. También “Seigfried”. Bueno y “Nights” en vivo en una noche fría en California.

También me acuerdo perfectamente la primera vez que vi el video de “Pienso en tu mirá” de Rosalía. A partir de ese día llorar en el trabajo dejó de darme pena.

Desde que se murió Mac Miller mantengo una relación complicada con el disco Swimming y con el que sacaron después, Circles. Ambos tienen canciones que me ponen muy contento, pero casi que siempre me salto “Everybody” y “Small World” porque no puedo. La versión de Tiny Desk es como para ahogarse en lágrimas.

“Cranes in the Sky” de Solange (feliz cumpleaños a mi reina) es mi canción oficial de la depresión. Cuando me estoy sintiendo mal mi cabeza literalmente empieza a reproducir las baterías con las que empieza “Cranes in the Sky” y ahí me doy cuenta de que algo me está pasando. No lloro cuando la escucho reproducirse y creo que eso es lo que me da más miedo.

Para terminar, story time. El 28 de junio del 2019 (hace casi un año) estaba de pie en el aeropuerto a las 3:30 a.m. esperando a chequear mi maleta para irme a México y me puse a escuchar OASIS, el disco de J Balvin y Bad Bunny que recién había salido esa madrugada. Después de oír “Qué pretendes”, empecé a escuchar unos sonidos melancólicos y al segundo Benito dijo “pensaba que te había olvidao, pero pusieron la canción” y se me vino el mundo encima. Yo he llorado muchas veces en buses pero nunca de pie a las 3 AM en un aeropuerto, solo y en ayunas. Esa dolió, pero fue la mejor forma de conocer “La canción”.

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Todas las veces que siguientes que la escuché fueron igual de épicas. Hay bares que no son “de bailar” pero cada vez que la ponen todo el mundo baila y canta, como en una sesión de terapia colectiva. 

Hablando de terapia de grupo: Si tienen una canción que les haga llorar sí o sí compártanla en los comentarios. Me gustaría hacer una playlist con ustedes para recolectar esas canciones y sus historias.